Por Néstor Echarte



La utilización de un determinado sistema de casas astrológicas en detrimento de muchos otros, no es una elección que habitualmente queda en manos del astrólogo, sino, en la mayoría de los casos, una aceptación de los criterios impuestos por sus maestros (los que también los tomaron de sus propios maestros), o lo que es peor aún, un criterio impuesto por la predeterminación existente en uno u otro sistema de casas presente en el software que utilizamos, muchas veces impuesta por el propio programador del software y otras tantas… por la casualidad. Claro que, a los astrólogos no nos gusta hablar de casualidad, y rápidamente cambiamos nuestro discurso por un criterio mucho más funcional a nuestra profesión afirmando que, si tal sistema estaba predeterminado en nuestro software, “fue el universo el que decidió por nosotros” y, así es, como el desplegable de opciones de sistemas de casas, habitualmente ignorado, se convierte en una tómbola cuyo resultado nos garantiza estar en el camino correcto.

El problema aparece cuando utilizamos más de un software de cálculo, y cada uno de ellos viene preconfigurado con sistemas diferentes, a lo que inmediatamente reaccionamos que que uno de ellos tiene un error. Es necesario afirmar, hasta el cansancio, que difícilmente un software ya probado se equivoque, y que el error es el resultado de la mala operación del mismo y no el resultado de una elección sujeta a criterios diferentes por parte de distintos programadores, o la adopción de sistemas distintos, por parte de maestros también distintos.

Es así como hemos naturalizado a los sistemas de casas como algo “hereditario”, totalmente despojado del criterio propio del astrólogo que lo utiliza.


La razonabilidad de las cúspides y casas angulares MC-FC / ASC-DSC

Afortunadamente no todas son disidencias, y en astrología aparecen criterios compartidos y aceptados por la mayoría de los autores de sistemas de casas. Digo “la mayoría” porque no son todos, ya que en algunos pocos sistemas prevalecen otros criterios para el cálculo.

Es indiscutiblemente aceptado por la mayoría de los autores de sistemas de casas tradicionales, elaborados bajo criterios astronómicos, la obtención de las cúspides de las casas angulares bajo un mismo criterio de cálculo. De esta manera, el Ascendente y el Medio Cielo son coincidentes en todos ellos, sin importar con qué sistema de casas nos manejamos.

Este criterio coincidente abona la teoría, ya algo olvidada, de los significadores universales, sobre todo en la utilización de direcciones primarias, donde el Sol y la Luna compartían esta categoría, solamente con las cúspides angulares, mientras que el resto de los elementos de la Carta Natal se definían sólo como promisores. Las cúspides intermedias quedaban fuera de ambas definiciones.

De hecho, algunos de los sistemas denominados de “casas iguales”,  suelen conservar el punto Ascendente, como el punto del Medio Cielo, como inicio del sistema de domificación, y en algún otro caso, solo como puntos sensibles dentro de las casas X o I, sin la pretensión de ser el punto que da inicio a las mismas.

La utilización de ambos puntos, de suma importancia en la carta natal, como significadores en las direcciones primarias, habla a las claras de su efectividad, dada la contundencia de sus efectos en virtud de los resultados obtenidos.

Pero dicha exactitud y contundencia, muchas veces no se observa en forma tan definida, cuando ponemos a prueba la eficacia de lo que denominamos cúspides intermedias.

Cuando nos abocamos a rectificar la hora de nacimiento mediante la utilización de cúspides como significadores, utilizando la técnica de direcciones primarias bajo el polo del significador, encontramos muchas veces que la mayoría de los eventos que definen un resultado responden a eventos protagonizados por cúspides angulares (ASC-DSC / MC-FC), resultando menor la incidencia de las cúspides intermedias en la realización de dicha tarea.

Si tenemos en cuenta, que los ángulos se mantienen en los mismos lugares en la mayoría de los sistemas de casas, hace que resulte indistinto rectificar una carta con Placidus, Topocéntrico, Campanus, Regiomontanus, Zariel, Koch… y tantos otros sistemas similares, tanto geométricos como temporales, en donde los ángulos son coincidentes. Pero si queremos rectificar con esos mismos sistemas de domificación, utilizando cúspides intermedias, obtendremos resultados totalmente distintos, según el sistema de nuestra elección. Por lo que si optamos por uno de ellos para nuestro trabajo, deberemos confiar plenamente en sus resultados y en su eficacia.

Ahora bien. Sabemos que a pesar de existir sistemas de domificación diferentes en cuanto a los resultados de las casas intermedias, aquellos que utilizan uno como propio, por lo general no cambian de sistema en forma cotidiana, y son defensores a ultranza de la elección que han realizado. Nadie renuncia a sus principios, y menos en astrología.


El concepto de trisección y sus zonas grises en la obtención de cúspides intermedias

Quienes habitualmente trabajamos e investigamos sobre los sistemas de casas, nos hemos familiarizado con el término “trisección”, aplicado a la manera o criterio que se adopta para dividir en tres el espacio de cada cuadrante astrológico (entre el MC y el ASC, entre el ASC y el FC, entre el FC y el DSC, y entre el DSC y el MC), obteniendo, de esta manera y según el criterio astronómico o temporal elegido, las posiciones de las cúspides de casas intermedias, es decir, las posiciones de las cúspides de las casas 2, 3, 5, 6, 8. 9 11 y 12.

Hay que poner en claro, y sobre todo destacar, que aquellos que idearon los diferentes sistemas de casas con los que actualmente trabajamos, siendo la mayoría de ellos coincidentes en lo que respecta a la obtención del Ascendente y del Medio Cielo, pero con pequeñas (y no tan pequeñas) diferencias en las posiciones de las cúspides intermedias, no eran improvisados. La mayoría de estos autores eran realmente eruditos en materia astrológica, astronómica. matemática y de otras tantas disciplinas complementarias a la Astrología. Es decir, debemos tener en claro que no improvisaban y que realmente tenían un criterio lógico y acertado para definir las posiciones que delimitan estos sectores, trisecando el espacio para obtener las cúspides intermedias.

Por lo tanto no existen errores en estas construcciones pese a las diferencias obtenidas en la posición de una u otra cúspide, y la discusión parece no zanjarse, ni en el plano astronómico, ni en el plano interpretativo, ya que como hemos dicho antes, cada quien utiliza el sistema que aprendió a utilizar, muy pocos conocen o han intentado conocer las características de cada uno de ellos, y su utilización solo responde a la caprichosa tendencia que tenemos todos en mantenernos en nuestra zona de comodidad.

Sumamos a esta situación, la difundida y aceptada teoría por una enorme cantidad de astrólogos, de considerar que un planeta ocupando en el tramo final de una casa astrológica, y ubicado entre 6 y 8 grados antes de una cúspide,  debe ser considerado como presente en la casa siguiente. Para ejemplificar estos conceptos, utilizaremos la siguiente carta natal como ejemplo.

De acuerdo a esta teoría, el Nodo, presente en la segunda casa, debería ser tenido en cuenta actuando en el ámbito de la casa tres; Plutón corporalmente ubicado en la casa cinco, debe considerarse presente en la casa seis; en el caso de Marte, presente por cuerpo en la séptima casa, mostrará su influencia dentro la casa octava; mientras que la Luna, corporalmente ubicada en el octavo sector, actuará en forma decidida sobre la casa novena.

Las cúspides de casas expuestas en dicha carta natal, están calculadas bajo un sistema no muy difundido en Argentina, Alcabitius, pero no por eso falto de fundamentos astronómicos. 

Pero ¿qué ocurre, con la carta natal, y con esos planetas en zonas límite, cuando la ponemos a prueba con otros sistemas de domificación, tan válidos como el anterior?

En el ejemplo precedente hemos realizado los cálculos con dos métodos de domificación con los que se obtienen resultados casi idénticos: Topocéntrico y Placidus. Notarán que las cúspides se mantienen en los mismos lugares si las comparamos entre sí, con no más de un minuto de diferencia entre ambos. Pero si los contrastamos con el primer ejemplo, notaremos que los planetas que antes se ubicaban en zonas finales de casas astrológicas, a pocos grados de la cúspide siguiente, en estos dos casos tanto el Nodo, como Plutón y la Luna se ubican definitivamente en las casas tercera,sexta y novena, respectivamente, mientras que Marte se acerca un grado más a la cúspide de la casa octava, y Mercurio, antes a 7 grados de distancia de la cúspide de la casa sexta, achica esa brecha y se  ubica solo a dos grados de la misma. Es decir, estos sistemas definen mucho más la presencia de los planetas analizados en una primera instancia bajo la domificación de Alcabitius y no nos genera dudas de sus posiciones.

Realizamos en este otro ejemplo, el mismo análisis, pero bajo los sistemas de domificación de Campanus y el de Regiomontanus. Encontramos importantes diferencias entre ambos, y también en comparación con los anteriores. En Campanus, en principio las cúspides de las casas segunda y octava cambian de signo, pasando del eje Capricornio-Cáncer, en los ejemplos anteriores, al eje Acuario-Leo. Por lo tanto, también cambian los regentes de estas casas y nos lleva a interpretar a las mismas de una manera diferente. Fuera de esto, los planetas vuelven hacia atrás, o dicho de otra manera, las cúspides se adelantan, por lo cual vuelven a ubicarse en esa zona dudosa o zona gris, en la que debemos considerar interpretarlos en la casa siguiente.

En esta última comparación exponemos los sistemas de domificación de Koch y de Porfirio. En este caso, Koch presenta una primera diferencia importante en comparación con todos los demás sistemas expuestos, que es el desplazamiento del eje de las casas sexta y doce, antes en Escorpio-Tauro, hacia los signos de Sagitario-Géminis, por lo que también en esta ocasión cambian los regentes de las casas mencionadas, siendo diferentes las interpretaciones que se pueden obtener de las mismas. En el caso de Porfirio, el planeta Plutón se define con exactitud en la sexta casa, mientras que el resto de los planetas se ubican nuevamente en la zona cercana a la cúspide siguiente, ocupando ese espacio que hemos denominado zona gris. En el caso del sistema de Koch, el desplazamiento del eje doce-seis, hace que Plutón se aleje definitivamente del ámbito de la sexta casa, mientras que el resto de los planetas considerados siguen manteniendo prudente distancia con las cúspides de las casas siguientes.

Debemos aclarar que solo hemos tomado para esta muestra, solo siete métodos de domificación, tal vez los más utilizados o significativos, de la innumerable cantidad de sistemas que se disputan la aceptación de los astrólogos para la correcta construcción de sus cartas natales.

Nótese que en todos ellos, las posiciones del Ascendente y Medio Cielo no se discuten, ya que son coincidentes en todos los sistemas. El punto Ascendente (también denominado Punto Este, Punto Oriental u Horóscopo) se ha definido siempre, como la intersección del plano del horizonte con el plano de la eclíptica; mientras que el punto que corresponde al Medio Cielo se define en la mayoría de los sistemas como la intersección del Meridiano del Lugar, también con la eclíptica.

Una visión mucho más completa de los resultados que exponemos, la podemos obtener del siguiente listado que, para una misma carta, nos brinda el excelente software de cálculo astrológico Meridian Gold:

En el grupo superior, se analizan algunos de los sistemas coincidentes en cuanto a las definiciones del Ascendente y del Medio Cielo. Nótese que las casas I y X comparten el mismo signo y grado zodiacal, con excepción del sistema de casas iguales, que toma como referencia de inicio la posición del Medio Cielo. Por lo tanto, la casa I tiene dentro de este sistema un protagonismo de de casa, pero no de ascendente, ya que este último punto ya no define el inicio de la casa I, sino que se considera como un punto sensible que puede caer dentro de la casa I, aunque también dentro de la casa XII.

Con respecto a la credibilidad de los sistemas de casas geométricos o temporales, es difícil refutarlos desde la justificación astronómica, ya que todos toman en consideración elementos claros y existentes en la esfera celeste para realizar la “trisección” de los cuadrantes y obtener así las posiciones de las cúspides intermedias. Por lo que la elección de los mismos siempre es arbitraria, más allá de algunas pocas definiciones realizadas con criterio astronómico y/o interpretativo.

Por lo que debemos tener en claro que todos los sistemas “son correctos”.

Y si es así, si todos son “correctos”, entonces, que sistema utilizar, o parafraseando la pregunta permanente de quienes estudian astrología ¿qué sistema es el mejor o el verdadero?

Lamento responder a esta pregunta con la afirmación de que “todos son verdaderos”. En cuanto a cuál es el mejor, cada usuario, pese a las diferencias, considera al suyo el mejor, por lo que no se debería cuestionar a nadie por su elección. Cada astrólogo tiene sus propias motivaciones para saber cual de ellos elije, así responda esta motivación al concepto de “herencia” o el concepto de “casualidad o causalidad (según más nos guste)”

Entre los métodos de domificación de cálculo geométrico, Campanus triseca en partes iguales a la esfera horizontal; Regiomontanus hace lo propio buscando una mejora en los criterios de Campanus, trisecando el Primer Vertical pero dividiendo en partes iguales al Ecuador Celeste, con lo que la proyección elíptica de las cúspides es diferente. En el caso del sistema Topocéntrico de casas astrológicas, lo que se triseca es la tangente de la latitud geográfica, obteniéndose así resultados muy similares a Placidus, que en cuyo caso triseca todos los semiarcos

Existe un antecedente, en el cual se menciona el cálculo de casas bajo el sistema Placidus mediante la obtención de Polos similares a los necesarios en el cálculo topocéntrico. Por lo que Placidus puede considerarse un híbrido ya que sus resultados pueden obtenerse tanto en forma geométrica como temporal

Por su parte, Porfirio divide la eclíptica en cuatro cuadrantes, obviamente los delimitados por los ángulos, y luego triseca cada uno de ellos en partes iguales.

En cuanto a los métodos temporales, hemos tomado a Alcabitius y a Koch, este último muy difundido por su utilización en el método astrológico Huber, quienes trisecan los espacios en función del tiempo de ascensión de un punto eclíptico, siendo este punto el del Ascendente en el caso de Alcabitius y el del MC o FC en el caso de Koch.

Como puede apreciarse,  todos estos métodos responden a criterios claros de comportamiento geométrico y temporal. Lo que trae a mi memoria la frase obtenida, videncia previa, por el sacerdote jesuita Segundo Reyna (especialista en OVNIS y Vida extraterrestre): “Tenga la Razón del Tiempo y el Espacio para dar Paz a su Mundo” 

Ignoro y considero poco probable, si la definición sobre qué sistema de casas sería la mejor opción a utilizar podría dar paz a nuestro mundo, pero sí estoy seguro de que la utilización de tiempo y espacio en forma conjunta, como manera de definición de un adecuado sistema de casas astrológicas, podría aportar soluciones importantes a temas que hasta el momento no se han podido resolver mediante la utilización de sistemas de casas tradicionales, a saber: Imposibilidad de calcular una carta natal en las cercanías de los círculos polares

Está probado que en estos lugares, todos los sistemas temporales y geométricos expuestos, literalmente estallan, obteniéndose resultados caprichosos, como por ejemplo cruces de casas diferentes por un mismo punto zodiacal. 

Otro fenómeno que se observa es que por encima de los círculos polares el horizonte y la eclíptica nunca se cruzan, por lo que la definición de ascendente no es aplicable a estos sectores. Algunos dirán que allí no nace mucha gente, pero los pocos que allí lo hacen también merecen obtener su propia y correcta carta natal

También se da, otro fenómeno interesante, que es que si nos situamos exactamente en el alguno de los círculos polares, cuando son exactamente las 18 hs. de tiempo sidéreo, todo el plano de la eclíptica coincide con exactitud con todo el plano del horizonte, por lo que en la práctica no tendremos punto ascendente, sino un enorme círculo donde todo el zodíaco es el ascendente en  cualquiera de sus puntos. Algo fuera de toda la lógica astrológica que conocemos. Por lo que en estos casos extremos se constituye en algo útil, algo que la mayoría de los astrólogos consideramos como un sistema de compromiso, que consiste en la utilización de alguno de los sistemas de casas iguales existentes.

Es de hacer notar que, sin previo aviso y cuando uno trabaja con la herramienta de astrocartografía con el software Win Star, al posicionarnos por encima de los círculos polares en el mapa para obtener el gráfico de la carta natal, automáticamente el software se autocorrige y muestra los resultados bajo un sistema de casas iguales. El problema es que lo hace en forma inconsulta, no nos da la posibilidad de decidir si queremos tomar esta decisión, ya que el software la define por nosotros, y lo que es peor, el sistema queda luego configurado para que las cartas se sigan calculando bajo este sistema, que en muchos casos no es de nuestra elección.

En cambio, el software Meridian, respeta el sistema que uno elige y podemos ver cómo la realidad astronómica desdibuja las casas que obtenemos, por lo que seremos nosotros los que deberemos decidir si cambiar o no a un sistema de casas iguales, que pese a obtener lo que denominamos antes, una solución de compromiso, deja de resolver las posiciones mediante los métodos tradicionales.

Por si deseas profundizar un poco más en cómo se construyen los diferentes sistemas de casas, te invito a leer esta nota que publiqué en mi sitio web, donde analizo en forma particular, cada uno de los métodos con sus características y fórmulas correspondientes:

https://www.urania.com.ar/index.php/astrologia/investigaciones/27-sistemas-de-domificacion


Cómo utilizar esas zonas grises en la definición de una cúspide intermedia:

Visto entonces algunas de las dificultades que plantea la elección entre los diferentes sistemas de domificación, las dificultades propias de cada sistema, la correcta justificación astronómica con la cual los mismos se plantean y son propuestos, y la existencia de esas zonas grises, de las cuales ya hablamos, en la definición de las cúspides intermedias, a las que se le suma la teoría de anticipar la influencia de planetas cercanos a una cúspide determinada haciéndolos presentes en la casa siguiente, si es que están a no más de 6 o 7 grados de distancia de la misma, muchas veces me he preguntado, por qué causa no buscar o no se dea un sistema que directamente sitúe las cúspides de las casas intermedias, 6 o'7 grados antes de la posición que cualquiera de los sistemas nos brinda, y evitamos así algunas imprecisiones, aunque las mismas no se definan a través de justificaciones racionales vinculadas al tiempo o al espacio. La respuesta cae por su propio peso: no hay razón astronómica para hacerlo, y es mucho más claro confiar en el criterio del astrólogo a la hora de definir la presencia de un planeta dentro de una determinada casa.

¿Qué ocurriría entonces, si utilizamos los puntos del Ascendente o del Medio Cielo para seguir definiendo los ángulos, como se viene haciendo desde siempre, y para las casas intermedias utilizamos todos los sistemas expuestos, todos correctos y justificables desde lo astronómico, para señalar y marcar con exactitud, esta zona de influencia o zona gris, con los verdaderos alcances que la misma tiene. Es decir, señalar en la carta natal, una zona en cada cúspide, delimitada por los puntos (punto eclíptico de menor longitud y punto eclíptico de mayor longitud) generados por los sistemas de domificación más significativos. 

Obviamente hacemos esto, si aceptamos que todos los sistemas expuestos tienen una razón de ser, y eximimos a todos, de estar sustentados por un planteo equivocado, ya que dicha opción nos lleva inmediatamente a entender que aquellos que no utilizan el sistema de mi preferencia, estarían totalmente equivocados.

Tomamos para ejemplificar esto, los resultados obtenidos por la comparativa del software Meridian. En la Carta Natal de la República Argentina, calculada en inicio con el Sistema Topocéntrico de Casas, colocamos a los lados de cada cúspide intermedia los valores más bajos y más altos de la comparativa que nos ofrece el mencionado software, y vemos que dichos valores, en este caso en particular, se alternan en todas las cúspides entre los sistemas de Porfirio de Campanus, mientras que el que elegimos en forma predeterminada, el Topocéntrico, señala un punto cercano a la mitad de la zona marcada por los dos otros sistemas. El resto de los sistemas expuestos en el Meridian, también marcan sus cúspides en la zona intermedia. Esta zona intermedia, es la que hemos denominado Zona Gris.

Debemos señalar también que la reiteración en todas las cúspides del par de sistemas elaborado por Porfirio y por Campanus, se da en este caso en particular. En otras cartas, construidas para fechas, horas, y lugares diferentes, las cúspides que ocupan los lugares límites pueden ser otras. Por lo tanto, no es la regla un sistema determinado, y los mismos se van alternando en sus posiciones según los parámetros de cálculo señalados.

Podemos elegir un sistema y seguir trabajando con él, de la manera habitual, y recurrir en caso de dudas a esta zona gris delimitada por los resultados obtenidos de la manera que hemos expuesto. Dirán que es tedioso, hacer este trabajo manualmente. Y realmente es así. Pero confío en que los programadores de software astrológico tomen la idea y puedan resolver la realización de este proceso en forma automática.

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Sobre el autor

Néstor Echarte es astrólogo formado en el CABA hace 42 años. Realizó distintos cursos de perfeccionamiento, con profesionales de la talla del Dr. Carlos Raitzin (SPICASC). Desde entonces desarrolla su labor dentro del área de la astrología tanto en lo que hace a la consulta personal como a la actividad docente. Fundador, junto a otros astrólogos, del Circulo Amigos de la Astrología en el año 1985. Fundador de la revista electrónica Cosmovisión. Autor de Tablas de Casas Topocéntricas para el Hemisferio sur, e investigador con trabajos publicados en diferentes medios sobre Astrología y Sismología, Astrología Ascensional, Rectificación de la Hora de Nacimiento, Direcciones Primarias, Tema de Época, Astrología Dracónica, Elixires Planetarios, entre otras colaboraciones con distintos medios. Conduce en San Carlos de Bariloche desde el año 1988 el programa de radio Cosmovisión, donde fundamentalmente divulga temas y conocimientos vinculados a la astrología. Desarrolla una intensa actividad docente en San Carlos de Bariloche, formando en los últimos 20 años a numerosos astrólogos que trabajan en forma profesional en astrología. También desarrolla su actividad como consultor particular en Bariloche. Desde el año 1981 que expone en diferentes congresos especializados en la temática astroalaógica y brinda charlas de astrología en forma constante en San Carlos de Bariloche, ciudad en la que reside desde 1988. Entre las publicaciones que realizó, además del libro de Tablas de Casas, se encuentran las revista Eclíptica, La Nación de Urania, El Mago, revista electrónica Cosmovisión, artículos periodísticos en diarios y revistas.

 

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