Por Néstor Echarte




La compleja trama de contactos que con sorprendente exactitud entrelazan los diferentes elementos de las cartas natales, bajo la ya probada exactitud (con orbes no mayores al grado de arco) que nos plantea su análisis con herramientas propuestas por la astrología dracónica, alimentan sin duda, la permanente discusión que desde los albores de la historia de la astrología divide a sus cultores: ¿determinismo o libre albedrío?

Pueden tener en claro que no voy a responder a este interrogante, ya que además de no ser mi intención dirimir una polémica milenaria en una nota de unos cientos de caracteres, mi Sol trópico en Libra impulsa el pensamiento de que ambas definiciones pueden ser correctas, lo que alternativamente me inclina a definirme por una u otra (o ambas a la vez) según condicionamientos no demasiado claros, sobre todo cuando me sumerjo en los andariveles de la astrología dracónica la que, pese a los años que he dedicado a su estudio, no deja de sorprender con sus resultados.

Esto me lleva a definir una creencia cada vez más arraigada: los elementos de nuestras cartas dracónicas tejen nuestro destino en silencio y minuciosamente mientras nosotros jugamos a ser libres e independientes, constructores de nuestro destino, con las decisiones que vemos reflejadas en nuestras cartas trópicas. Existe un mundo oculto y subterráneo (al que, despojados del concepto Aristotélico, podríamos denominar Sublunar) que ordena nuestras vidas de una manera que no percibimos, pero cuando accedemos a su lectura, no queda más que la sorpresa al comprobar que ese entretejido subyacente, es el que define y ordena a nuestro mundo visible otorgandonos la sensación y la creencia de que hemos elegido con total independencia, y con el uso conciente de nuestro libre albedrío.

Se trata de una especie de red neural, que a la manera de los rizomas que que por debajo de la tierra, de lo visible y evidente conectan la vida de infinidad de variedades de plantas, consigue un efecto similar interconectando almas y conciencias, en una forma imperceptible a la que solo accedemos cuando conectamos con nuestro inconsciente o con ese errático mecanismo que siempre juega a nuestro favor y que llamamos intuición.

La mayoría de las veces y en casi todas las personas, este mecanismo sorprende. La lectura de una carta dracónica puede convertirse en una tarea ingrata cuando el relato de la misma nos retrata a una persona desconocida. Claro que ese desconocido somos nosotros mismos, rechazando un relato que no llegamos a comprender por la “falta de recuerdos” de una posible existencia anterior, o por que no siempre es tan fácil conectar con nuestro inconsciente. Pero también están aquellos que han ejercitado esa conexión y ese mundo se hace presente en sus vidas. Es allí donde el relato de una carta natal dracónica no nos resulta desconocido y, donde todas las sensaciones que hemos acumulado durante nuestra vida, y que nos remiten a un pasado posible, comienzan a cobrar forma en una historia de vida sorprendente en la que los objetivos de un destino superior se hacen claros y evidentes.

EL ZODIACO…. LOS ZODIACOS…



Al hablar de zodíaco, deberíamos aclarar previamente de qué zodíaco estamos hablando, ya que no existe uno solo, sino que son varias las estructuras zodiacales que conviven dentro de un mismo sistema.

Los astrólogos deberían tener en claro que en el caso de la astrología occidental no utilizan el clásico y natural zodíaco de las estrellas y constelaciones (esa franja que a la altura del ecuador celeste envuelve a la tierra y que compuesto por doce figuras que en su mayoría representan animales contiene el movimiento del Sol y del resto de los planetas, incluidos sus satélites), sino un zodíaco denominado trópico, que no es ni más ni menos que una representación geométrica.

Sabemos ya desde hace mucho tiempo que el zodíaco trópico, con el que la inmensa mayoría de los astrólogos construye sus cartas natales, es un zodíaco matemático, una construcción intelectual que nada tiene que ver con el zodíaco de las constelaciones o las estrellas que representa un zodíaco natural o sidérea, a partir de las formas que se proyectan sobre las estrellas que lo componen.  Mientras que el zodíaco sidéreo es un zodíaco natural, ya que está representado por un conjunto de doce constelaciones que adoptan formas de animales en su gran mayoría, y sus formas, tal vez con algo de esfuerzo pueden hacerse visibles, no ocurre lo mismo con el zodíaco trópico que hemos adoptado para nuestros cálculos, ya que esas constelaciones, esas formas que las estrellas adoptan no se proyectan sobre él.

La precesión de los equinoccios,movimiento de cabeceo que realiza la tierra por el cual el punto vernal retrocede sobre las constelaciones zodiacales (movimiento descubierto por Hiparco en el Siglo II aDC) nos puso ante la encrucijada de definir qué zodíaco queremos utilizar los astrólogos para nuestros cálculos. Es así, que muchos astrólogos optaron por el zodíaco de las constelaciones, sobre todo aquellos que profundizan en la Astrología Hindú, mientras que el mundo occidental adoptó el denominado Zodíaco Trópico, construcción matemática que se define a partir de la intersección de la órbita aparente del Sol alrededor de la tierra (o eclíptica), con el Ecuador Celeste. 

Es así que obtuvimos un zodíaco despojado de constelaciones, y en el que esas doce agrupaciones responden al nombre de signos zodiacales. Es en este punto donde aparece la primera confusión para la gran mayoría de los astrólogos: el descubrir que el zodíaco que utilizan no responde a las configuraciones de estrellas llamadas constelaciones zodiacales, sino que el Zodíaco Trópico que utilizan está desplazado con respecto al Zodíaco Sideral o Constelacional  y que los signos de uno no coinciden en la actualidad con las constelaciones del otro, que además, llevan el mismo nombre. Es decir: signo y constelación, son dos conceptos diferentes. Cuando hablamos de la constelación de Aries, estamos haciendo referencia al zodíaco sideral, mientras que cuando hablamos del signo del mismo nombre, hacemos referencia al zodíaco tropical.

Más allá de la confusión que a priori esto puede provocar, lo cierto es que estos dos zodiacos funcionan y se complementan perfectamente para la práctica astrológica, que cada uno de ellos puede ser utilizado indistintamente según el tipo de astrología que uno practique, y que además ese desplazamiento que el zodíaco trópico realiza en forma inversa al sentido de los signos, sobre las constelaciones zodiacales da origen a lo que se conoce como Eras Astrológicas.

Debido a este desplazamiento, y al hecho de que el Punto Vernal, Punto Aries o Punto Gamma del zodíaco trópico, esté apuntando en la actualidad hacia los primeros grados de la constelación de Piscis, y en su movimiento de retrogradación avance hacia la constelación de Acuario, nos indica que estamos en esa etapa de transición entre dos eras astrológicas: dejando de lado la Era de Piscis para adentrarnos en un futuro inmediato en la tan esperada Era de Acuario.

Independientemente del significado interpretativo que la transición entre dos Eras pueda tener, es importante conocer algunos datos astronómicos de este movimiento tan importante (la precesión) que realiza el eje terrestre.El punto vernal o punto Aries da una vuelta completa al zodíaco en 25780 años, por lo que 

si contamos con doce eras diferentes, cada Era tiene una duración de aproximadamente 2148 años. Por lo que las constelaciones y las estrellas avanzan sobre la eclíptica a razón de 1° de arco cada 72 años aproximadamente.

Es importante entonces entender que al comienzo de la Era Cristiana, el Punto Vernal o Punto Aries, apunta exactamente hacia el comienzo de la constelación de Aries, por lo que ambos zodiacos eran coincidentes. 

Luego de más de dos mil años, hemos recorrido en sentido inverso casi toda la constelación de Piscis hasta llegar en la actualidad a ese lugar indefinido donde dos constelaciones se tocan: Acuario y Piscis. Atravesamos la zona de transición entre estas dos eras. Es bueno saberlo y es bueno entender que esto responde a la madurez que deben tener los procesos históricos. La humanidad no puede acostarse un día bajo la influencia de Piscis y despertar al día siguiente bajo la influencia de Acuario. Los procesos históricos son lentos, requieren de tiempo de maduración, cambio y elaboración, y en ese proceso nos encontramos. Pero no es de la Era de Acuario de lo que nos hemos propuesto hablar.

EL ZODÍACO DRACÓNICO



Cyril Fagan, en su libro "Zodiacos viejos y nuevos" escribía sobre este tema: "... de acuerdo a la Mitología Babilónica, Marduk creó al Gran Dragón colocando su cabeza en el Nodo Ascendente de la Luna y su cola en el Nodo Descendente, haciéndole transportar seis de las constelaciones sobre sus espaldas y seis bajo su vientre...". Esto significaba que los babilonios consideraban que las posiciones de los planetas en el zodíaco dracónico (distancias medidas a partir del Nodo Ascendente de la Luna) eran efectivas. 

A diferencia del zodíaco trópico, que se construye a partir del recorrido aparente del Sol, este zodíaco se construye sobre el recorrido que realiza la Luna, por lo que sus características y significados responden básicamente, al simbolismo lunar. Es por eso que muchos astrólogos sostienen que el zodíaco dracónico es el zodíaco del alma, aquel que tiene que ver con nuestras raíces, con nuestros orígenes, con nuestras emociones, con nuestro mensaje genético, con nuestra memoria y con nuestro pasado. Por esta causa, justamente por esa carga lunar que lo vincula al pasado más remoto, es que muchos astrólogos le atribuyen a este zodíaco la posibilidad de poder desentrañar el misterio de las vidas pasadas a través de los distintos procesos de reencarnación, con su consecuente karma, y sus implicancias y obligaciones generadas para la vida presente. 

Esta es una de las teorías existentes. 

La otra, y tal vez con mayor aceptación entre los astrólogos vinculados a la psicología, es la posibilidad que presenta este zodíaco de desentrañar las motivaciones más profundas que yacen en nuestro inconsciente, para explicarnos conductas recurrentes, y que a veces nos parecen extrañas o no reconocemos como propias, que están arraigadas en nuestro interior y que pueden responder a factores hereditarios o a situaciones vividas en la infancia.

También, y siempre desde la psicología, nos permite resolver el porqué de "esas relaciones recurrentes, que a veces nos hacen mal y de las cuales no podemos escapar"

Muchas veces nos vinculamos con otras personas, y la relación que se establece es sumamente fuerte. A veces se establece lo que llamamos "un amor a primera vista" y no logramos explicarnos el porqué de esa situación. También, muchas veces, somos partícipes de relaciones fuertes pero enfermizas de las que no podemos escapar. 

Todas estas situaciones podemos explicarlas muy bien a través de la sinastría tradicional, que nos permite analizar los vínculos que surgen entre dos o más cartas natales, pero muchas veces encontramos situaciones que se escapan a este tipo de interpretación, pero que están muy bien explicadas si las abordamos a través de la sinastría, pero, mediante el empleo de cartas dracónicas. 

Es sorprendente constatar la cantidad de contactos exactos (con muy poco orbe, a lo sumo un grado) que encontramos al comparar dos cartas dracónicas que responden a un contacto real muy estrecho entre dos personas. Su utilización justifica la frase "... seguro que nos conocimos en otra vida..." cuando tratamos de explicar un vínculo tan fuerte con una persona que recién conocemos. 

Y tal vez sea así, porque la reencarnación también nos habla de un pasado remoto, y la posibilidad de revivir estas sensaciones que muchas veces se presentan a través de intuiciones, presentimientos y sueños, y que escapan a nuestro mundo racional para formar parte de nuestro bagaje de recuerdos y experiencias no del todo vinculadas a nuestro presente racional. 

Todo esto es patrimonio de la Luna, de sus símbolos y de su zodíaco asociado.

FUNDAMENTO ASTRONÓMICOS Y CÁLCULO DE CARTAS DRACÓNICAS:

Para comprender, desde el punto de vista astronómico, que es el zodíaco dracónico, tenemos que entender que en nuestra esfera celeste coexisten varios zodiacos en forma simultánea, dependiendo cada uno de ellos de la referencia que tomemos en cuenta para su construcción. 

La referencia que primero se nos ocurre es la que utilizamos en forma frecuente al construir una carta natal: el zodíaco trópico. Este zodíaco se origina en la intersección de dos planos fundamentales: el plano del ecuador celeste y el plano generado por la órbita de la tierra alrededor del Sol o camino aparente que describe el Sol en su recorrido anual (eclíptica).

La razón de la existencia de este zodíaco radica en que la Tierra se encuentra inclinada con respecto al plano de su órbita, en un ángulo de 23°27' denominado oblicuidad de la eclíptica. 

Si el eje terrestre hubiese estado perpendicular al plano de la órbita no tendríamos zodíaco trópico, ya que ambos círculos máximos (ecuador celeste y eclíptica) serían coincidentes en toda su extensión, y no existirían los puntos aires/libra que son los que determinan el inicio del zodíaco trópico, y tendríamos que haber recurrido a otra referencia y por lo tanto a otros significados zodiacales. 

El zodíaco trópico tiene, por tanto, origen solar, y sus significados signo por signo y también en cuanto a su concepción integral, responden a características solares: básicamente representa nuestra esencia, nuestra espiritualidad. 

Si aceptamos al zodíaco trópico solo como formado por el cruce de dos círculos máximos, y habiendo en nuestra esfera innumerables círculos máximos que se entremezclan, podemos comenzar a imaginar la existencia del zodíaco dracónico. 

La Luna, en su órbita alrededor de la tierra genera un plano o círculo máximo, que tiene cierta inclinación con respecto al plano de su órbita. Esto produce que el plano de la órbita lunar y el plano eclíptico se crucen (en forma muy similar a como lo hacen la eclíptica y el ecuador celeste) teniendo dos puntos fundamentales de contacto: los nodos positivo o norte, y negativo o sur, equivalentes a los puntos aries/libra del zodíaco trópico. 

De la misma manera que al calcular un tema natal tradicional, calculamos las posiciones de los planetas bajo la medida de “longitud eclíptica” midiendo la distancia de cada planeta desde el punto vernal o 0° del signo de Aries, podemos realizar el mismo cálculo sobre la órbita que describe la luna alrededor de la tierra pero considerando la distancia que tiene cada planeta sobre este círculo a partir de la posición eclíptica del nodo positivo, lo que nos da como resultado una nueva ubicación para cada planeta, pero en longitud dracónica, es decir, que se inscribe al planeta en lo que denominamos “zodíaco dracónico”.

Es así que una longitud de un planeta cualquiera, puede ser medida a partir de la posición del nodo positivo (0° de Aries del zodíaco dracónico), permitiéndonos obtener, así, las nuevas posiciones de los planetas. Estas posiciones no representan longitudes eclípticas, sino que se proyectan sobre otra línea zodiacal con características netamente lunares. 

El cálculo para obtener estas longitudes es sumamente sencillo: basta restar la posición del nodo norte o positivo de la posición de cada planeta, teniendo en cuenta que para facilitar el cálculo, podemos hacer las operaciones en grados absolutos, es decir, sin mencionar los signos y contando las posiciones a partir del 0° de Aires. En el caso de que la longitud total del nodo positivo sea mayor que la del planeta, le sumaremos 360° a la longitud del planeta y luego le restaremos la longitud del nodo, para facilitar el cálculo, 

 

EJEMPLO DE CALCULO DE SOL DRACONICO:

 

SOL : 29°28' Escorpio ===> En grados absolutos:

  239°28'

NODO: 20°17' Libra ===> En grados absolutos:

-200°17'

Posición del SOL dracónico en grados absolutos:

  39°11'

(*) Es equivalente a 9°11' de Tauro.

 

 

EJEMPLO CUANDO LA LONGITUD DEL SOL ES MENOR QUE LA LONGITUD DEL NODO:

 

SOL : 23°15' Leo ===> En grados absolutos:

143°15'

 

+360°00´

 

503°15'

NODO: 10°11' Escorpio ===> En grados absolutos:

-220°11'

Posición del SOL dracónico en grados absolutos:

283°04'

(*) Es equivalente a 13°04' de Capricornio.

 

 

          En esto consiste todo el cálculo, y se repite el mismo procedimiento para cada planeta. Cabe destacar que lo correcto es utilizar la posición del nodo verdadero, y no el nodo medio. Una vez que la carta dracónica ha sido calculada (incluidas cúspides y puntos sensibles) se procede a dibujarla como si se tratara de una carta normal. 

Se observará que los planetas mantienen la misma posición relativa, es decir que conservan los mismos aspectos y se encuentran en las mismas casas astrológicas. Tan solo se han desplazado con respecto a los signos zodiacales.

INTERPRETACIÓN DE CARTAS DRACÓNICAS:

Durante muchos años pensé que la tarea pendiente en Astrología Dracónica consistía en tratar de reelaborar el significado de los signos zodiacales en función de las características del zodíaco al que pertenecen, es decir a su connotación lunar, y proponía como ejercicio mental  considerar el significado de un planeta cualquiera en un signo dracónico como si además estuviera conjunto a la Luna.  

Con el tiempo y con la experiencia sobre casos concretos, fui percibiendo que las técnicas dracónicas nos presentan una metodología completa, y que lejos de intentar redefinir el significado de sus signos, nos ofrece una riqueza interpretativa enorme si sabemos cuál es la orientación real que debemos darle a estos métodos, y sobre todo si comprendemos cual es la verdadera metodología de interpretación que debemos adoptar.

Es así que cuando nos disponemos a interpretar una carta Dracónica, en la mayoría de los casos nos encontramos con un mapa astral, con características similares a las cartas trópicas, y que reproduce un dibujo muy parecido al de nuestra carta natal trópica: los planetas se encuentran en las mismas casas, y adoptar entre sí exactamente los mismos aspectos. Los únicos cambios que se observan es en el desplazamiento de los signos zodiacales. Tal vez el ascendente ya no esté en tauro, sino en capricornio, y así, cada planeta se desplazará con respecto al signo de origen. Pero se debe reiterar que los planetas sostienen entre sí los mismos aspectos que en la carta trópica, ocupando también las mismas casas astrológicas. El dibujo es casi idéntico, si no fuera por las diferencias señaladas.

La primera tendencia que tenemos entonces, al estar frente a ese dibujo, es comenzar a interpretarlo. Pero inmediatamente nos encontramos con grandes limitaciones. Lo que decimos muchas veces no se ajusta a la realidad visible. La persona que consulta niega mucho de lo que le decimos, no nos sentimos cómodos interpretando algo que no tiene el consiguiente retorno por parte del consultante. Nos sentimos nadando en el aire, sin sustento de ningún tipo.  Nos damos cuenta que no avanzamos e inmediatamente abandonamos la experiencia pensando en que la astrología dracónica no aporta demasiado, o que si lo aporta es muy difícil de corroborar.

Lo que ocurrió es que con esa lectura inicial hemos cometido el primero de nuestros errores. La Carta Dracónica no es la Carta Natal. Es parte de una lectura que aporta siempre al mapa natal, por lo tanto, no podemos realizar una lectura sola de la carta dracónica si no disponemos previamente el mapa natal trópico calculado, como referencia a todo significado que surja de ese nuevo mapa. 

A nadie se le ocurriría analizar una revolución solar sin su correspondiente carta natal, nadie en su sano juicio interpretaría un tránsito, una progresión, una dirección, sin su correspondiente carta natal. De la misma manera, no es posible interpretar una Carta Dracónica sin su correspondiente carta trópica, ya que los significados de la primera se aplicarán sobre la segunda, y es allí donde comenzaremos a comprender cuál es el verdadero sentido de la interpretación que deberemos darle a este mapa. 

Vale aclarar que no deberíamos dejar de lado el intento de interpretar esta carta por si sola,  si es que estamos decididos a encarar juicios astrológicos y resultados de los que no recibiremos una devoluciòn concreta por parte del consultante.

Como tantas técnicas existentes, la Astrología Dracónica nos aporta una herramienta auxiliar a la carta tradicional. Pero no la reemplaza, no es supletoria, y está enteramente supeditada a su carta madre.

Quienes trabajan habitualmente con Revoluciones Solares, se darán rápidamente cuenta de cómo es la metodología de trabajo con una carta dracónica. En primer lugar aplicaremos la Carta Dracónica sobre la Carta Tropica. Veremos qué aspectos genera una sobre la otra en esa superposición. Sobre qué casa Trópica cae nuestro Ascendente Dracónico, como se superponen las casas dracónicas sobre las casas trópicas. Qué aspectos generan los planetas dracónicos sobre las posiciones planetarias trópicas. 

Ese es el primer análisis. El de comparar ambas cartas y comenzar a anotar esas complementaciones, esas coincidencias. Si por ejemplo, tengo a Marte Dracónico en 5° de piscis, y en la carta trópica tengo a Mercurio en 5° de Piscis, ese será un aspecto a tener en cuenta, ya que Marte actuará sobre Mercurio. ¿pero de qué manera lo hará? ¿Qué es lo que la carta dracónica aporta en su interacción con la carta trópica?

La respuesta es amplia. Este tipo de análisis nos sumerge en una dimensión astrológica diferente, en un nuevo mundo de sensaciones y de aplicaciones, donde en primer lugar contamos con un importante bagaje inconsciente que nos permite adentrarnos en motivaciones de toda índole para cada uno de los actos que creemos hacer en forma consciente.

Debemos tener en cuenta, que esa carta del inconsciente, esa carta del pasado, que refleja nuestros instintos, comienza a actuar ahora, sobre la carta natal de nuestro presente. La presiona, la activa, la condiciona. Sus elementos juegan en torno a nuestro presente volcando un universo de significados y causas que de otra manera no veíamos.

Puedo analizar con toda corrección que la presencia de Marte en mi casa II de la carta trópica me hace trabajador, ordenado, activo en cuestiones económicas. Mi impulso a gastar no es desmesurado y siempre tiene un objetivo por encontrarse este, tal vez, en un signo fijo. Pero qué ocurre cuando este mismo Marte recibe un aspecto de mi carta dracónica desde un sector mutable, o el mismo Marte dracónico se encuentra en un signo mutable. Por momentos, puede ocurrir que esa naturaleza fija de la carta trópica se vea modificada por la duda, la inseguridad, los impulsos.

LA CARTA DRACÓNICA Y EL INCONSCIENTE COLECTIVO

La Carta Dracónica refleja la percepción que los demás tienen sobre las manifestaciones de nuestro inconsciente, a tal punto que estas manifestaciones son visibles para quienes saben leer ese mensaje. Es curioso ver como lo que se denomina “opinión pública” es un reflejo de la lectura de las posiciones dracónicas de aquellos que generan un mensaje percibido a través del filtro dracónico del receptor.

La Carta Dracónica como producto de nuestro propio inconsciente, es además el vínculo que tenemos con el inconsciente colectivo. De allí nos nutrimos, estamos en contacto, nos relacionamos, tomamos como propias o compartimos ideas, pensamientos, hechos, situaciones que ya son patrimonio de la humanidad. 

Todo lo vivido, todo lo realizado, todos los pensamientos, las creaciones, se encuentran plasmadas en el inconsciente colectivo de la humanidad, y a partir de nuestra propia carta dracónica tenemos mayor o menor acceso a él, para tomar sus energías, sus ideas y hacerlas visibles en nuestro presente.  Cuantos más aspectos se generen entre nuestra propia carta dracónica hacia nuestra carta trópica mayor posibilidad tendremos de captar lo que el inconsciente colectivo encierra y traducirlo como lo hace un médium o un intérprete de música a nuestro presente.

Y es en este primer punto donde nos detendremos. En analizar la carta dracónica como un reflejo de lo que, en mayor o en menor medida, nuestro inconsciente tiene para decirnos.

La técnica a utilizar consiste en superponer nuestro mapa dracónico sobre nuestro mapa trópico, de la misma manera en que lo hacemos cuando estamos analizando nuestra revolución solar.  Cada punto, cada planeta de la carta dracónica actuará sobre la carta trópica a la manera de alertas que nuestro inconsciente quiere dar a nuestra vida consciente. Cada aspecto que la carta dracónica genera sobre la trópica es una puerta o un puente que nos tiende nuestro inconsciente para poder entender nuestras motivaciones y mensajes ocultos.  

Trazaremos entonces estos aspectos, a la manera de una sinastría entre ambas cartas, y obtendremos un listado donde habrá más o menos aspectos. En esto no existe ninguna regla fija, algunas personas se encontrarán con muchos aspectos en la comparación de cartas y otras con muy pocos aspectos entre ellas. La carencia de contactos no significa la ausencia de una vida interior o de un pasado inexistente, como muchos se han apresurado a arriesgar, sino que es indicativo de una mayor dificultad a la hora de acceder a nuestros mensajes inconscientes. A mayor aspectación habrá mayor facilidad, mientras que cuando no existen aspectos será más difícil tomar contacto con nuestro interior.

Por un lado, esto explica la facilidad que algunas personas tienen para meditar, para entrar en trance, para tomar contacto fácilmente con su interior a través de cualquier técnica de visualización, mientras que otras personas manifiestan una gran dificultad para hacerlo. Estas últimas son las que no tienen en la comparación de mapas, una abundancia de contactos. 

En algunos casos notables, basta con que un solo importante aspecto a la Luna de la carta trópica exista, para definir la influencia de la carta dracónica sobre nuestra vida. Muchos de estos aspectos describen y destacan aquellos rasgos sobresalientes de las personas. Aquello que se expresa a simple vista y se constituye en una característica típica de su personalidad.

Existen cientos de ejemplos de esta naturaleza. Sin ir más lejos podemos tomar el tema natal del compositor argentino Charly García, un excelente compositor y músico de Rock que marcó un antes y un después en la historia de este género musical, pero donde más allá de sus capacidades musicales desbordó su excentricidad y forma de ser distinta a la de la media. ¿Quién no ve en Charly García un comportamiento extremadamente Uraniano? De hecho, su Urano dracónico se encuentra en exacta conjunción con la Luna Trópica en los seis grados de Leo. Si a esto le sumamos que ese mismo Urano se encuentra en exacta cuadratura con su ascendente trópico encontramos allí una de las causas de su comportamiento excéntrico que lo lleva por su presencia en la casa VI a no soportar la rutina de un trabajo común y donde de alguna manera necesita sobresalir a partir de cambios, innovaciones y un comportamiento a todas luces sorprendente. Por supuesto que no es el único aspecto que tiene Charly García entre amos temas, y encontramos que Plutón Dracónico conjunto a Venus trópico lo lleva a manifestar su libido a través del arte.

DESCORRIENDO EL VELO DEL INCONSCIENTE

Dos zodíacos superpuestos. Uno desplazándose dentro del otro. Cada uno de ellos con doce signos, en su desplazamiento nos brinda 144 combinaciones posibles, o 144 subtipos básicos que representan las diferentes maneras de vincularnos con el mundo inconsciente.

¿Cuál es el peso real que nuestro inconsciente tiene sobre las acciones conscientes? Si alguien puede responder esta pregunta o por lo menos lo intenta, se acercará bastante a la comprensión de la influencia que el zodíaco dracónico tiene sobre nuestros comportamientos visibles (trópicos).

Cada 19 años, el nodo ascendente de la Luna, o punto Aries en el denominado zodíaco dracónico, recorre los doce signos del zodíaco trópico en sentido opuesto a su movimiento natural, remedando de alguna manera el desplazamiento que el punto vernal realiza a través de las constelaciones zodiacales cada 26 mil años, en función del movimiento de precesión de los equinoccios.

Claro que 19 años es un ciclo que puede encajar varias veces a lo largo de la vida de un ser humano, mientras que jamás podremos participar de un ciclo completo de precesión de los equinoccios.

Es por eso, que a lo largo de nuestras vidas, el ciclo nodal de 19 años nos presenta diferentes etapas de evolución; donde cada 19 años el ser humano pasa a un estadio diferente en su carrera evolutiva.

En función de este movimiento, donde el zodíaco dracónico se desplaza dentro del zodíaco trópico, decíamos que se dan 144 configuraciones básicas para cada planeta, donde tiene una posición en el zodíaco trópico, y otra distinta en el zodíaco dracónico.

Por ejemplo, puedo tener el Sol en Géminis, y que por proyección Dracónica, este Sol se encuentre en otro signo, por ejemplo, Capricornio. Es obvio que el condicionamiento inconsciente que Capricornio ejercerá sobre ese Sol, en el presente de esta persona, será muy diferente a lo que conocemos como un geminiano puro. Aquí, estaremos en presencia de un geminiano más estructurado, con objetivos más claros, sin la dispersión habitual que se le adjudica a este signo, porque hay un mandato que proviene del pasado o del inconsciente, que le dice a este Géminis que debe esforzarse por luchar contra esa dispersión natural que el signo le propone. Debe hacer valer y brillar su inteligencia, pero a través del esfuerzo y la constancia.

Pero ¿qué ocurriría si este mismo geminiano, tuviese su sol dracónico proyectado sobre el mismo signo de Géminis? En este caso, coincidencia que se da en todos los signos de esta persona cuando el nodo ascendente se encuentra en las cercanías del 0 grado de Aries, esta persona mostraría una mayor dispersión en su vida, interés en todo, pero poca constancia, tendencia a abandonar los proyectos que no le causan una satisfacción directa, y motivaciones variables en distintos aspectos de su vida. Obviamente, esto puede modificarse cuando entran en juego otros elementos en la lectura de su tema natal, pero convengamos que estamos tratando de definir configuraciones básicas.

LA CARTA DRACÓNICA Y LAS VIDAS PASADAS

Que esta carta nos habla de motivaciones producidas en un nivel subconsciente, o de patrones kármicos generados en vidas pasadas y que deberán ser subsanados a través de muchas encarnaciones es exactamente lo mismo en términos de interpretación, ya que en ambos casos, y una vez conocidos estos significados, los mismos deberán ser resueltos. Quienes creen en el karma y la reencarnación encontrarán una respuesta a sus sueños, percepciones y motivaciones, lo mismo que aquellos que esperan encontrar una respuesta a los dictados del subconsciente. Es así como las motivaciones de un nivel subconsciente (o kármico) indicadas en la carta dracónica buscan, para expresarse, una vía de escape. Básicamente actúan como sensaciones o tendencias no resueltas, y muchas veces se precipitan en forma violenta e inapropiada cuando algo o alguien las dispara. Lo difícil consiste en encontrar ese disparador, ya que debemos recordar que para analizar esta carta, por sí sola, primero deberíamos redefinir el significado de los signos zodiacales. Pero aún así contamos con algunos elementos que se encuentran disponibles: sinastría, tránsitos dracónicos, progresiones secundarias, revoluciones lunares y solares dracónicas. Tal vez puedan existir algunos elementos más, pero estos serán los que, por ahora, tendremos en cuenta. El resto de las técnicas astrológicas deberán ser cuidadosamente analizadas.

SINASTRIA:

          La sinastría entre dos cartas natales aporta una gran cantidad de elementos sumamente importantes para el estudio y comprensión de las relaciones humanas. A través de la técnica de comparar dos o más cartas natales, podemos encontrar el porqué de nuestros vínculos con los demás, de nuestras asociaciones y por donde pasa en verdad una determinada relación. Con la sinastría mediante la utilización de cartas dracónicas sucede exactamente lo mismo, pero además puede ser motivo de múltiples sorpresas ya que permite explicarnos situaciones que a veces escapan a la interpretación de una carta trópica. Situaciones de amor o rechazo a primera vista, se explican muy bien a través de ese tipo de cartas. Esa sensación que justifica la frase "...seguro que nos conocemos de otra vida..." también puede ser explicada a través de la sinastría mediante el empleo de cartas dracónicas. Esto se debe a que en estas cartas encontramos las motivaciones inconscientes que afectan a nuestras actitudes cotidianas y a aquellas relaciones sumamente fuertes que solo pueden ser explicadas por intermedio del karma. Cuando nos disponemos a analizar una carta a través de este método encontramos que contamos con un número mayor de elementos a considerar, ya que a la carta trópica sumamos la dracónica. Esto quiere decir que al analizar la relación entre dos personas contamos con cuatro cartas (dos trópicas y dos dracónicas) y sus posibles combinaciones. No debemos olvidar, tampoco, que podemos hacernos sinastría a nosotros mismos, al evaluar como actúa nuestra carta dracónica (o carta del alma) sobre nuestra carta trópica. En los contactos que entre ambas se produzcan encontraremos al disparador (que antes mencionábamos) o detonador de aquellas situaciones latentes que se manifiestan en forma repentina. Encontramos en esta comparación el origen de nuestros deseos o manifestaciones que provienen de nuestro subconsciente, de nuestro pasado o tal vez de vidas anteriores. La carta dracónica actúa sobre la trópica como el origen o motor de nuestros deseos mas profundos y como generadora de situaciones que a veces escapan a nuestra voluntad. Así encontramos la respuesta a muchas de nuestras actitudes que mediante el análisis tradicional no logramos comprender. Este tipo de disparador actúa como recuerdos, presentimientos, sueños, conocimiento fortuito de personas y situaciones que se presentan esporádica e intermitentemente, pero que son un llamado de atención para nuestras vidas. A la inversa, la carta trópica, cuando actúa sobre la dracónica, imprime en nuestras almas sensaciones, temores, emociones que quedan grabadas en nuestro subconsciente en forma indeleble y que nos afectarán durante toda nuestras vidas. Por supuesto que estas huellas se producirán por tránsitos o progresiones que actúan sobre algún punto de nuestra carta trópica que está astrológicamente conectado con nuestra carta dracónica. Estos puntos de contacto deberán ser cuidadosamente controlados, ya que son el punto de entrada de aquello que con el tiempo puede convertirse en traumas, complejos, temores y fracasos recurrentes.

          Sinastría entre dos cartas dracónicas: esta forma de sinastría nos permite visualizar cuales son las motivaciones mas profundas que existen entre dos personas. Todos los contactos que encontremos nos hablas de vínculos emocionales muy difíciles de romper. Por lo tanto nos hablan de situaciones que siempre deberán ser resueltas. Ante la separación de dos personas perdura un sentimiento de unión muy difícil de romper, por lo que, ante este tipo de contactos, deberemos esmerarnos en mantener la relación o en poner en claro todo lo que dependa de la misma. Relaciones kármicas responden a este tipo de contactos, y quienes analizan el tema de la reencarnación a través de la astrología encuentran en este tipo de cartas la respuesta a que tipo de relación unía a dos personas en el pasado.

          Sinastría entre una carta dracónica y una carta trópica: este tipo de sinastría, en la que estudiamos como una carta dracónica influye sobre la carta trópica de otra persona, nos permite analizar de que manera actuamos inconscientemente sobre los demás, que motivaciones interiores profundas tenemos para modificar la conducta de otras personas. La carta dracónica actúa sobre la trópica como un motor que produce situaciones diversas. Muchas veces, el conocer a una persona determinada produce en nosotros un sinnúmero de sensaciones que se traducen luego en hechos, proyectos y realizaciones, o en conductas de todo tipo (hasta agresivas), que son provocadas por la superposición de sus planetas dracónicos sobre nuestros planetas trópicos. Quienes estudian a través de la astrología la posibilidad de conocer vidas pasadas, encuentran en este tipo de sinastría la explicación del porqué muchas personas nos presentan situaciones que conscientemente no buscamos, y que solo pueden explicarse a través de "deudas" provenientes de otras vidas. Mas allá de esta posibilidad, este tipo de relación es una fuente inagotable de conocimiento, ya que nos permite percibir los manejos inconscientes de los demás hacia nuestra persona, y mediante que mecanismos (o casas) se expresan. Este tipo de contacto, tiene también una relación inversa, es decir, cuando estudiamos la influencia de la carta trópica sobre la dracónica. Esta influencia no está muy probada todavía, pero muchos astrólogos sugieren que podríamos descubrir aquí la manera consciente en que manipulamos a los demás e influimos sobre sus emociones, dejando, a veces, marcas y daños irreparables, como también sensaciones de bienestar sumamente profundas.

TECNICAS PREDICTIVAS SOBRE CARTAS DRACONICAS:

          Es totalmente posible utilizar técnicas predictivas sobre cartas dracónicas, ya que de la misma manera que en el zodíaco trópico, podemos contar con efemérides que reflejen los movimientos planetarios a través del zodíaco dracónico. De esta forma podemos trabajar con casi todas las técnicas existentes en la astrología tradicional. Claro que los efectos de las fechas que encontremos deberán ser interpretados de acuerdo con los significados de la astrología lunar. Estas fechas indican los momentos en que las tendencias inconscientes comienzan a manifestarse, pero se harán evidentes, siempre que la carta dracónica mantenga algún aspecto de sinastría con la carta trópica. De esta forma se convertirán en disparadores de los sucesos indicados a través de la interpretación de ambas cartas.

          Técnicas de pronóstico en cartas dracónicas: si no contamos con efemérides calculadas especialmente para representar las posiciones dracónicas de los planetas día a día, para calcular un tránsito dracónico deberemos recalcularlas a partir de las efemérides comunes, de la misma manera que calculamos una carta dracónica, es decir, restando a la posición de cada planeta, día a día, la posición zodiacal del nodo verdadero. Tendremos que tener en cuenta que estas nuevas posiciones surgen de un doble movimiento, por un lado la precesión del nodo, y por el otro el avance de los planetas. Por esta causa, las posiciones dracónicas diferirán sustancialmente de las posiciones trópicas, imprimiéndole en algunos casos un movimiento mayor al tránsito de los planetas. Las posiciones dracónicas coincidirán con las trópicas cuando el nodo positivo se encuentre en el 0° del signo de Aires. Con respecto a las progresiones secundarias, esta tarea se verá simplificada una vez que hayamos recalculado las efemérides, día a día, de los días posteriores a la fecha de nacimiento. Luego deberemos proceder de la manera corriente, pero representando las nuevas posiciones planetarias. Las técnicas de Revolución Solar y Revolución Lunar se complican un poco, debido a que debemos rastrear a través del año, el momento en que el Sol o la Luna llegan a la posición dracónica radical, y esto no ocurre siempre en la misma fecha, debido a que el nodo, al retrogradar, produce el avance del Sol y de la Luna año a año, por lo que estas revoluciones caerán siempre en una fecha diferente.

EL VALOR DE LOS HEMICICLOS EN UNA PRIMERA APROXIMACIÓN INTERPRETATIVA:

          Cuando analizamos los hemiciclos, podemos hacer un paralelo, para comprender mejor su significado, con los sectores en que dividimos a la carta natal trópica, es decir: diurno o nocturno y oriental u occidental. En el caso de las dracónicas, mas allá de esta división tradicional que también podemos realizar en el sistema de casas, podemos dividir el círculo zodiacal en dos hemiciclos, cada uno de ellos con características bien definidas y asociadas a los significados tradicionales de los nodos. a) Hemiciclo que comienza en el nodo norte: una vez construída la carta dracónica, abarca los signos de Aries hasta Virgo inclusive, en forma independiente de que sector del sistema de casas ocupe. La energía o características de los planetas que se encuentran en este hemiciclo es absorbida y asimilada por la personalidad, adquiriendo el ser humano nuevas facultades a través del aprendizaje. Es un sector de nutrición y crecimiento, siendo mayor este efecto cuanto mas nos acercamos al 0° del signo de Aires, siempre en los signos que comprende este hemiciclo (Aires, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo). b) hemiciclo que comienza en el nodo sur: una vez construída la carta dracónica, abarca los signos de Libra hasta Piscis inclusive, en forma independiente de que sector del sistema de casas ocupe. La energía o características de los planetas que se encuentran en este hemiciclo representan a la naturaleza terrestre eliminando los resultados del proceso de asimilación. Es el sector que nos permite descartar o eliminar situaciones traumáticas (Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario, Piscis).

          Para Dane Rudhyar "la simbólica esfera trazada por la luna en su movimiento alrededor del globo terrestre es como un seno o campo electromagnético. Es la envoltura materna, y la madre es el símbolo de la acción protectora y, en general, de la facultad de ajuste o de adaptación a los constantes desafíos de los ambientes interno y externo". Y es en el ámbito donde nos situamos cuando elaboramos una carta dracónica. Los significados que se le atribuyen a los nodos (punto de toma, aprendizaje, crecimiento, nutrición para el nodo positivo; y punto de desprendimiento, expulsión, descarte, repudio o evacuación para el nodo negativo) cobran, en el análisis de las cartas dracónicas, un significado mayor y más amplio, al dividir la carta natal en dos hemiciclos, que a partir de los nuevos puntos aries/libra (nodos positivo y negativo) nos permite analizar dos hemisferios con significados bien establecidos, en forma similar a cuando dividimos el sistema de casas en parte diurna o parte nocturna y en sector oriental u occidental, con la sola diferencia que en las cartas dracónicas dividimos en dos sectores el zodíaco lunar, tomando como divisoria a la línea imaginaria que une a los nuevos puntos aires/libra (nodos positivo y negativo).

Tampoco deberíamos descartar el resto de las técnicas predictivas en relación con la carta dracónica, teniendo en cuenta que su cálculo resulta algo más elaborado, ya que el punto Aries (para las dracónicas el Nodo Positivo) está, en este caso, en constante movimiento y habría que recalcularlo para cada instante. El cálculo de tránsitos y progresiones secundarias resulta relativamente fácil, mientras que las revoluciones solares y lunares requieren un cálculo con algo más de complejidad.