Por Néstor Echarte

La astrología dracónica no deja de sorprender al astrólogo practicante, cuando a través de la lectura de los vínculos entre personas e instituciones se toma conciencia de que los mismos se multiplican exponencialmente al agregar a las técnicas de sinastría tradicionales el componente de lectura dracónico, basado en la proyección de los planetas sobre el zodíaco lunar.

No ahondaremos hoy en la explicación y fundamentos del zodíaco dracónico, para lo cual remito a la siguiente nota http://bit.ly/astrodraco.

Existen innumerables ejemplos que hablan por sí solos de la eficacia de esta técnica astrológica a la hora de buscar vínculos sutiles, pero exactos desde lo astronómico-astrológico, a la hora de comprender los mecanismos que hacen que dos o más personas se vinculen en un momento dado, y que además estas personas puedan interactuar con comodidad bajo una misma agrupación, una misma idea o una misma institución.

Un ejemplo interesante para estudiar, es el de la (o las) carta natal de la República Argentina, su  vinculo entre dracónica y trópica, y las innumerables derivaciones que de ellas se explicitan.

Si partimos desde la carta dracónica del 25 de Mayo de 1810, día de la denominada Revolución de Mayo, momento en que el pueblo se volcaba a las calles para terminar con la dominación extranjera, encontramos como base de ese comienzo la presencia lunar como factor importante, pero de la carta dracónica de ese momento.

La Luna siempre asociada a los movimientos colectivos y a la noción de “pueblo” es quien motoriza este comienzo proyectándose, desde ese lugar de “alma colectiva” con la cual se la referencia desde la astrología dracónica, sobre el ascendente trópico de la carta de dicha revolución. Es decir, la Luna o el Alma, que motoriza a la acción, signada en este caso, por ese ascendente en 21 grados de Leo.


Por otra parte, la permanente discusión sobre qué carta se debe considerar a la hora de estudiar los destinos de un país, que se refleja en la confrontación entre quienes prefieren la carta del 25 de mayo hacia quienes le dan más valor a la del 9 de julio, queda zanjada de manera ecuánime si consideramos que ambas cartas tienen valor astrológico, en la medida en que la la Luna Trópica del 25 de mayo se convierte luego en el punto antiscio del ascendente trópico del 9 de julio. El grado 4 de Piscis, es el exacto punto antiscio del grado 25 de Libra.

Es decir, que desde una simpleza interpretativa y una sinastría con orbes no más ajustados que dentro de 1 grado de tolerancia, pasamos de la carta dracónica de la Revolución de Mayo, tomada en cuenta como un propósito fundacional, a la carta trópica de esa misma fecha, y de allí a la trópica del 9 de julio, es decir a la carta de la Independencia. Casi unidas por una sola línea argumental, donde la presencia de la Luna (el pueblo y además el sustento de la astrología dracónica) es fundamental.

Del análisis de la relación entre ambas cartas surge con claridad el cumplimento de la ley hermética, recreada por Ptolomeo en el Centiloquio: “el signo en que la Luna se encuentre en el momento de nacer, es el signo que se encuentra en el Ascendente o Descendente del momento de la concepción, y el signo donde ella se encuentre en el momento de la concepción, o bien el opuesto, será el signo Ascendente del Nacimiento”. 

Llegados a este punto, debo aclarar que, en el caso de la Argentina,  esta regla se cumple, pero no en la forma textual en que se expone en su definición, aunque sí, cumpliendo estrictas normas de interpretación astrológica. En este caso, los lugares ocupados por la luna y por el ascendente en la carta de concepción, es decir la carta del 25 de mayo de 1810, no ocupan los mismos lugares en la carta de nacimiento de la Argentina, es decir la carta del 9 de julio de 1816, sino exactamente los puntos antiscios de estos mismos lugares. Por lo que el principio hermético igual se cumple, en la medida en que tomamos los lugares de los antiscios de puntos involucrados como conjunciones exactas entre las lunas y ascendentes respectivos.

Para comprender mejor este concepto, vale aclarar que aquello que se denomina en astrología, puntos antiscios, son puntos zodiacales con igual declinación eclíptica.


La misma regla hermética se cumple, si analizamos las cartas del 25 de mayo de 1810, donde lo que señala la dracónica a partir de la posición de de su luna en 21 grados de leo, definiéndose además como carta de concepción, se transforma luego en el ascendente de la carta trópica, es decir de la manifestación concreta del momento de la revolución de Mayo.

Aquellos que hicieron la historia….

Es por todos conocido el rol de aquellos que son considerados próceres, o “padres de la patria” al analizar la historia de la independencia Argentina. Es indiscutible el papel que jugaron José de San Martín y Manuel Belgrano.

Las cartas de ambos, tanto en su visión dracónica, como en su visión trópica, no solo se entrelazan entre sí, sino que también mantienen vínculos con ambas cartas de la Argentina.

Las cartas dracónicas de Manuel Belgrano y de José de San Martín, tienen ambas, a Mercurio en el primer grado de Escorpio. En este caso subyace entre ambos un pensamiento común, una idea que los vincula, tal vez una manera de pensar que en la concepción del zodíaco dracónico encuentra el mismo sustento emocional. Además si comparamos este punto con las cartas que analizamos anteriormente, notamos rápidamente que Júpiter se encuentra allí en la carta dracónica de la Revolución de Mayo, y también en la carta trópica de la carta de la independencia Argentina.

Por otra parte, y tal como veremos en la próxima imagen, la Luna Dracónica de Manuel Belgrano está en exacta conjunción con la Luna Trópica de José de San Martin.


Por otra parte, José de San Martín tiene a su planeta Urano dracónico sobre su propio sol Trópico en los 5 grados de piscis. Tal vez sea este aspecto el que motiva su espíritu revolucionario y reivindicatorio, ya que además (y como lo graficamos en las cartas anteriores, el grado 5 de piscis no solo es el lugar de la Luna Dracónica de la carta de la revolución de Mayo, sino que luego se convierte en el punto antiscio del ascendente trópico de la carta de la independencia. Un entretejido astrológico digno  de quien hemos llamado “el padre de la patria”.


Se hace evidente, y esto lo deja al desnudo la astrología dracónica, que somos no solo un producto de nuestra sociedad, sino que también nuestro pasado, en todos los sentidos teje sobre nosotros un sendero sutil. Una trama que nuestro consciente desconoce, pero que podemos desentrañar desde la lectura de las posiciones dracónicas de nuestra carta natal.

Sugiero además, como lectura, la siguiente nota sobre la Trutina de Hermes: https://bit.ly/2I9dBFn