Por Néstor Echarte

El eclipse de luna que tuvo lugar durante el día de ayer, pasó (valga el juego de palabras) algo eclipsado, debido a la enorme publicidad mediática que la prensa en su conjunto le está otorgando a su compañero de ciclo, al próximo eclipse de Sol del 14 de diciembre, y que se espera, no solo con interés científico, sino con un enorme caudal de promociones turísticas que invitan -como siempre lo hacen- a observar  “el último eclipse del siglo ”.

Ninguna de las promociones existentes contempla que ese día podría llegar a estar nublado, para pesadilla de los operadores turísticos que deberán devolver el dinero por el espectáculo que el universo se niega a brindar a los presentes, y para beneplácito de aquellos que consideran que juntar tanta gente para ver un eclipse en tiempos de pandemia, pude hacer vigente esto de la profecía autocumplida, y que el efecto del eclipse solo resida en multiplicar los contagios por la poca precaución de los interesados al disponerse a observar este espectáculo astronómico.

Lo cierto es que ayer tuvimos otro eclipse. Un eclipse de Luna . Técnicamente se trata del paso de nuestro planeta -La Tierra - justo en medio del recorrido entre el Sol y la Luna . Ambas luminarias se encontraban en oposición, y el paso de la Tierra frente a ambos produce que la luz del sol se vea disminuida y proyecte su sombra sobre la superficie lunar. Este cono de sombra proyectado sobre la Luna es el eclipse que tuvo lugar en el día de ayer.

 

Desde el punto de vista interpretativo, los eclipse de luna ven la disminución de luz de nuestro satélite por causa de la Tierra. Por lo que su efecto inmediato se orienta hacia el cuerpo emocional, los estados de ánimo, nuestros vínculos familiares, nuestra procedencia, nuestros ancestros. Todo lo que la Luna significa en nuestras vidas se ve “eclipsado” , disminuido, apagado. Aquellos puntos de nuestra carta natal que la luna toque en momentos del eclipse serán los más afectados por estas características.

Pero tengamos en cuenta también, que este eclipse tiene un condimento adicional.

Al proyectarse pasados los 8 grados de los signos de Géminis-Sagitario , la Luna se encontró en conjunción con la estrella fija Aldebarán , mientras que el Sol hizo lo propio junto a la estrella fija Antares . Dos de las estrellas más fuertes, más grandes y más significativas con las que el acervo astrológico cuenta para sus definiciones y pronósticos.

Aldebarán es una estrella fija de 0.85 de magnitud variable, perteneciente a la constelación de Tauro , y que se encuentra aproximadamente en los 10 grados del signo de Géminis. Se le adjudica una naturaleza Marciana y tiene un color rojizo. Los árabes la bautizaron Aldebarán . Según la tradición la Luna con Aldebarán da peligro de envenenamiento cuando hay una vinculación por aspecto con Neptuno. 

Este eclipse de luna , con la luna en el signo de Géminis sobre Aldebarán traerá intranquilidad social, tempestades, vientos huracanados y, pandemia mediante, aumentará el riesgo de padecer problemas respiratorios.

Por su parte la estrella Antares se encuentra en los 10 grados del signo de Sagitario , también es una estrella considerada violenta, y se la conoce como Anti - Ares, es decir, la que combate a Marte, la que combate a Ares. Pertenece a la constelación de Escorpio y es una estrella de primera magnitud con notable naturaleza marciana. Las personas con esta configuración siempre tienen el riesgo de repentino fracaso, tropiezos, y accidentes. Antares es de una naturaleza impulsiva y puede indicar muerte violenta en la lucha o por sentencia judicial. También puede haber peligro por el fuego, por armas y por  máquinas. Es una estrella desfavorable para la vista, sobre todo cuando está en conjunción con el Asc, Luna o Sol.

Por lo tanto, la naturaleza de este eclipse se relaciona con situaciones de violencia, tanto en el orden personal, como en lo social, donde aquellas situaciones convocantes de personas, multitudes, actividades deportivas, o culturales masivas, se verán afectadas por problemas vinculados a la generación de hechos violentos. Como la Luna es quien se eclipsa, en general el pueblo será el perjudicado. La represión en las calles será parte de lo que este eclipse traerá como consecuencia durante los próximos meses.

Vivian Robson dice sobre Aldebarán , que cuando está junto a la Luna (como en este caso) es favorable para los negocios, el honor y el crédito, especialmente si está en la 1ª o la 10ª casa, pero otorga también peligro de calamidad. Favorable para asuntos domésticos, públicos y religiosos; peligro de muerte violenta.

Con respecto al Sol , que en este caso se encuentra sobre la estrella Antares, Vivian Robson señala: religión fingida, falta de sinceridad, honor y riquezas que terminan en desgracia y ruina, preferencia militar, peligro de traición, violencia cometida o sufrida, fiebre y enfermedad, heridas en el ojo derecho, muerte violenta. Si surge o culmina, gran honor a través de la violencia acompañada de dificultades y bajas.