La vida es un torrente imprevisible e incontrolable y en ella estamos inmersos con la espectativa de saber que suerte nos depara a cada momento. Intentamos sobrevivir de la mejor manera posible, tratando de resolver, dominados por la incertidumbre, el temor y la ansiedad, cada problema que tenemos. Esperamos que cambie la mala racha y cuando nos toca la buena, sentimos angustia, por no saber en que momento cambiará y deberemos pagar con sufrimiento, todos los favores que la vida se dignó a darnos por breves instantes. Esta creencia se ha hecho carne en nosotros a tal punto que estamos convencidos de que pocas cosas o prácticamente nada depende de nosotros.

 

          Vamos por la vida esperanzados de que algún extraterrestre o algún mago nos regale la felicidad y la tranquilidad, sintiendo que el resto de las personas deciden por nosotros y que nos resulta casi imposible tomar las riendas de nuestra vida.

´ESTAMOS COMO ESTAMOS PORQUE CREEMOS EN LO QUE CREEMOS´.

          Aceptamos, sin cuestionarnos siquiera, cualquier creencia que nos brinde la posibilidad de no hacernos responsables por nosotros mismos, vivimos en función a un sistema de creencias y convicciones que pocas veces tiene que ver con el aquí y ahora.

          Nos resulta fácil encontrar responsables a otros de nuestra infelicidad y nuestros problemas. Buscamos culpables sin ocuparnos de encontrar soluciones y, fundamentalmente, sin aceptar que nuestro grado de madurez depende de nuestra posibilidad de elegir que realidad es la que queremos vivir.

          En tu mente, sólo pensás vos, y solo vos podés abrir la puerta a creencias ajenas que gobiernan en tu vida.

          Somos seres independientes y es en lo que creemos en lo que basaremos nuestra realidad.

          Nuestra mente es el proyector de nuestras creencias que se transforman en hechos concretos y que sólo cada uno de nosotros puede modificar.

          Abramos nuestro corazón a creencias nuevas, prósperas, optimistas y positivas. No especulemos esperando ver que hace el otro para saber que debo hacer yo.

          Cambiemos lo que no deseamos para nosotros y nuestra comunidad cambiando nuestras propias creencias limitantes de no merecimiento y postergación. ´Somos libres y en cada una de nuestras mentes pensamos nosotros´.