Uno de los temas que más misterios entraña con respecto a su verdadera interpretación es el que se refiere a la llegada de los magos de oriente al poco tiempo de haber nacido Jesús. Por lo general, las tradiciones que llegan hasta nosotros, a veces en desacuerdo con lo que consignan los evangelios, nos hablan de que estos magos eran tres, uno de ellos de raza negra, y representando de este modo a los tres grandes grupos raciales de nuestro planeta.

 

          Existen múltiples interpretaciones sobre cual es el verdadero origen de la Estrella de Belén, aquella que estos magos siguieron para encontrar el tiempo y el lugar en que nacería el Mesías. Los astrónomos interesados en desentrañar este misterio derrochan hipótesis para explicar el posible origen de este fenómeno, que ellos suponen astronómico, atribuyendo la luminosidad de la estrella a una posible conjunción planetaria en la que podrían estar involucrados varios planetas de nuestro sistema solar, como por ejemplo Júpiter y Saturno en combinación con algún otro planeta. Algunos otros simplifican la explicación limitándola a la posibilidad de que en realidad se haya tratado del planeta Venus (conocido como lucero matutino o vespertino) el portador de la buena nueva. Otros mas arriesgado atribuyen la luminosidad de esta estrella al posible colapso de una estrella en el momento de convertirse en supernova. Todas, por supuesto, teorías pasibles de ser refutadas ya que los hechos astronómicos que podrían haber causado esta posible luminosidad (que aparentemente llamaba la atención) podrían tener un origen muy diverso.

          Otros investigadores e interesados en desentrañar la realidad del tema, atribuyen el misterio de la Estrella de Belén a la presencia de un Objeto Volador No Identificado (OVNI). Quienes sustentan esta teoría creen firmemente en el posible origen extraterrestre del Mesías, e indican que la nave (que fue confundida como una estrella) solo era una señal para que determinados iniciados conocieran el momento y el lugar en que sucedería tan trascendente acontecimiento. Tal es el caso de J.J. Benítez quien a través de las páginas de Caballo de Troya (una de sus novelas más interesantes y bien documentadas) hace un análisis pormenorizado de lo que posiblemente pudo haber ocurrido hace dos mil años atrás.

          Mas allá de estas posibilidades, lo cierto es que el concepto religioso no debe ser descartado, ya que lo cierto es que el nacimiento de Jesús y la presencia de esa estrella en el cielo, fueron el punto de partida de dos mil años de historia de la humanidad en la que el Cristianismo tuvo un papel preponderante. Nadie niega (mas allá de que puedan sostener diferentes teorías) el papel preponderante que tuvo Jesús en la historia de la humanidad. Nadie niega su papel de maestro, y es considerado por todos, mas allá de la religión que profese, como EL HOMBRE, con mayúsculas, que a través de su papel revolucionario y de paz a la vez, está presente en el corazón de todos los seres humanos.  

LA HISTORIA SEGUN LOS EVANGELIOS:

          Después que Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del Rey Herodes, llegaron a Jerusalén unos magos procedentes de Oriente.

          ¿Dónde está el que ha nacido Rey de los Judíos? -preguntaron- Vimos su estrella en el oriente y hemos venido a adorarlo.

          Cuando lo oyó el Rey Herodes, se alteró, y toda Jerusalén con él. Después de convocar a todos los jefes de los sacerdotes y maestros de la ley del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo.

          En Belén de Judea -le respondieron-, porque esto es lo que ha escrito el profeta: ´Pero tu, Belén, en la tierra de Judá, de ninguna manera eres la menor entre los gobernantes de Judá; porque de ti saldrá un gobernante que será el pastor de mi pueblo, Israel.

          Herodes llamó en secreto a los magos y se enteró por ellos del tiempo exacto en que había aparecido la estrella. Los envió a Belén y les dijo:

          -Vayan y busquen con diligencia al niño. Tan pronto como lo encuentren, avísenme, para que yo también vaya y lo adore.

          Después de oír al rey, siguieron su camino, y la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos hasta que se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño con María. Al ver la estrella, se llenaron de alegría. Cuando llegaron a la casa vieron al niño con María, su madre; y postrándose, lo adoraron. Abrieron sus cofres y le presentaron regalos de oro, de incienso y de mirra. Advertidos en sueños que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

LOS REYES MAGOS:

          La historia no sabe a ciencia cierta cuantos fueron los astrólogos, ni si eran también ´reyes´, ni si se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar, como pretende la leyenda. Es posible, en cambio, que esos astrólogos proviniesen de la Escuela de Astrología de Sippur, en Babilonia, a 1000 kilómetros al este de Judea.

          Se ignora que era la estrella que guió a los astrólogos a Belén. Podría haber sido un cometa, o bien la frase ´vimos su estrella en el oriente´ puede referirse a la ascensión helíaca de alguna estrella o planeta, fenómeno al que los babilonios asignaban primordial importancia.

          Tal vez esta última frase, ´vimos su estrella en el oriente´ pueda tener también un significado totalmente simbólico que difiere totalmente del concepto puramente astronómico o de la posibilidad de un OVNI mencionados anteriormente. Este significado reside en la posibilidad de que los magos hayan sido realmente Astrólogos. Desde la antigüedad los astrólogos utilizan el término ´ORIENTE´ cuando se refieren al Ascendente, es decir a uno de los puntos más importantes de la Carta Natal. Decir que ´vimos su estrella en el oriente´ puede estar haciendo referencia a la presencia de alguna configuración planetaria en el Ascendente de una Carta Natal, que desde un estricto punto de vista astrológico pueda ser significativa del nacimiento de una persona que iba a ser preponderante en la historia de la humanidad. Y siguiendo esta estrella, no física pero si con un alto contenido simbólico y astrológico, fue como llegaron hasta Belén, lugar en que nacía ese niño portador en su Carta Natal de una configuración que iba a ser trascendente para toda la humanidad.

          La noción de la Estrella de Belén tiene cuando menos veinte siglos. Y cabe preguntar si no entraña alguna verdad desconocida. A este interrogante intentó contestar el insigne astrónomo alemán Kepler. En nuestros días, un simposio internacional se dedicó al problema de la Estrella de Belén, pero ni el astrónomo alemán ni nuestros contemporáneos le han dado solución. En cambio, si abordamos el problema con cierta audacia, obtendremos una explicación inesperada.

          Ya en la antigüedad y el medioevo se exaltaba la imaginación de la gente con la contemplación de las estrellas errantes, tal como era la de Belén... Lo más sorprendente es que esta estrella  peregrinaba y se detenía. Recordemos los libros apócrifos, desaprobados por la censura eclesiástica para el culto y las lecturas espirituales. Estos libros reflejan el inquisitivo pensamiento de los hombres que buscaban explicación a los fatales interrogantes de la existencia humana. Entre los que se refieren a los albores del cristianismo figura LA NARRACION DE LOS TRES REYES MAGOS, escrita en latín a mediados del siglo III y traducida, más tarde, a otras lenguas. La versión bielorrusa, fechada en el siglo XV, o sea, quinientos años antes de nuestra era, nos brinda una sorprendente interpretación de la ´Estrella de Belén´. Dice que era observada por astrónomos de muchos países de oriente. De noche iluminaba toda la bóveda celeste. Un día entero, ´sin perturbar el aire´ pendió sobre el monte Wans. Cuando al anochecer brillaron las estrellas del cielo, era tal su resplandor, que no había diferencia entre ella y el Sol. El apócrifo hace referencia a algunos libros según los cuales Jesucristo salió de esa estrella. Pero la estrella no era como normalmente la pintan las iglesias: tenía algo como las águilas y muchos rayos largos que la movían en círculo cuando descendía al monte Wans. Este apócrifo sugiere una nueva imagen y un sentido muy diferente de los que leemos en los libros canónicos. Es, por supuesto, otra versión fantástica...

          Por lo común se conjetura que la Estrella de Belén consistió en la conjunción entre Saturno, Júpiter y Marte, ocurrida hacia el año II antes de Cristo. Se supone que los Astrólogos, ´los sabios de oriente´, procuraron localizar esta triple conjunción, y en el punto de latitud y longitud terrestres tales que se produjese en el meridiano superior de aquel particular lugar geográfico. Como esta era una de las grandes mutaciones se supuso que el niño nacido en el sitio y hora exactos que situaron a este importante ´STELIUM´ en la cúspide de la Décima Casa, sería señalado por el destino para convertirse en el iniciador de una nueva época en la historia del mundo. Puede ser que la idea del pesebre haya sido ideada como registro de un nacimiento connotado por esta gran conjunción del año II antes de Cristo.