Es muy probable que usted tenga en su casa, en algún cajón o en los bolsillos, una o varias llaves viejas, de diferentes formas, tamaños, marcas y estilos, algunas muy viejas, otras modernas y actuales, pero absolutamente todas comparten un destino común: durante mucho tiempo sirvieron para poner a resguardo de miradas indiscretas nuestros secretos, nuestra intimidad y algunos misterios. Fíjese bien... esa llave vieja, que aún guarda, encierra alguna historia de su vida, triste o hermosa como todas las historias, pero profundamente suya. Téngala por unos instantes en su mano, sienta su peso, su temperatura, su consistencia y comience a recordar. Es muy posible que sea transportado a un mundo totalmente diferente al actual, pero esa llave, mas allá de la puerta que infinidad de veces abrió, ahora le abre un mundo completo de recuerdos.

         Es así que la llave se convierte en un símbolo, y como todo símbolo puede ser asociado a la naturaleza planetaria, si es que pensamos en términos astrológicos.

 SATURNO: UN MISTERIO BAJO ´SIETE LLAVES´

           Existe un planeta cuya naturaleza se asocia a algunos conceptos que las llaves encierran. Este planeta es Saturno, habitualmente asociado a desgracias, hechos nefastos y períodos sombríos de nuestra existencia. Pero el simbolismo de Saturno es el que nos contiene, el que nos pone límites, el que nos impide trasponer una puerta inútilmente. Saturno es la responsabilidad y solamente nos permite trasponer una determinada puerta de nuestras vidas si encaramos ese paso en forma responsable. Si, en cambio, nos lanzamos en forma desbocada a trasponer cuantos obstáculos se nos presentan sin detenernos a pensar en porqué se encuentran en nuestro camino, Saturno comenzará a entorpecernos el recorrido, poniendo obstáculos a nuestro paso y cerrando bajo ´siete llaves´ (no olvidemos que ocupa la séptima órbita planetaria) las puertas de nuestro destino. Saturno nos pone en la situación de ´no encontrar la salida´ cuando tenemos un determinado problema. Nos volvemos locos tratando de encontrar la solución o la ´llave´ que facilite la elección de nuestra encrucijada. 

           Por supuesto que también tenemos la posibilidad de violar esa cerradura, romperla en mil pedazos o sortearla hábilmente, tal como lo hace un cerrajero especializado. El planeta que se opone a Saturno y que simboliza ese sentimiento de liberto y de transgresión que muchas veces tenemos al superar un determinado problema es Urano. Urano es la libertad, el que permite romper rejas, cadenas, puertas y hasta cinturones de castidad, a veces en forma violenta y otras valiéndonos del ingenio. 

           Trate de experimentar, por un momento, ese sentimiento de placer que tuvo hace ya algún tiempo, cuando perdió la llave del auto, de su casa o del candado del cuartito donde guardaba algo que necesitaba. El vencer esa resistencia tiene connotaciones orgásmicas. Seguramente no se resignó a romper el vidrio del auto, a patear la puerta o a pegarle un martillazo al candado. Lo mas probable es que haya agotado su ingenio para vencer el obstáculo que se le presentaba y, emulando a un ladrón consumado, haya podido abrir hábilmente la puerta que se le oponía. Es casi seguro que se le mezclaban sentimientos de transgresión y de satisfacción, por haber desafiado con éxito el obstáculo que se presentaba, que en muchos casos, convierte a la llave como el símbolo de una sociedad opresora. Es por eso que, muchas veces, hábiles ladrones de cajas fuertes, que sin ejercer ningún tipo de violencia, logran alzarse con una verdadera fortuna sin dejar ningún tipo de huellas y habiéndolo logrado en forma limpia, pasan a ser ´respetables´ delincuentes, verdaderos Robin Hood que son justificados por una sociedad que ve reflejarse en ellos a su otro yo. Esta justificación implícita que nace en frases que habitualmente escuchamos como ´...si nadie se dio cuenta merecen quedarse con lo que se llevaron...´, o ´son unos genios... lo hicieron limpiamente y sin derramar una sola gota de sangre...´, se basa en la seducción que ejerce sobre todos nosotros el hecho de transgredir, ingenio mediante, los ´límites´ (término saturnino) impuestos por la sociedad y, a veces, por nuestros propios temores. Representa el secreto y morboso placer que encierra toda violación. A la represión de Saturno se le contrapone la falta de límites, el ingenio y el deseo de transgresión y libertad que encierra el simbolismo del planeta Urano.

 EL SIMBOLISMO DE LAS LLAVES EN LA VIDA COTIDIANA

           Decíamos que las llaves encierran el símbolo del planeta Saturno. Y este hecho lo encontramos en innumerables ocasiones en hechos que hacen a nuestra vida diaria.
El que tiene las llaves tiene el poder. Y ese poder, en la mayoría de los casos es ejercido con total discrecionalidad.
El carcelero que dispone de las llaves de todas las celdas de un penal, se siente superior a los que están presos por el solo hecho de disponer de ese manojo de adminículos que representan el límite de su libertad. Tal como el simbolismo del planeta Saturno lo explica, el carcelero dispone la posible salida o no, de ese primero y, a veces, único marco de referencia que para el preso es la celda. 

           Otro caso es el que sucede en casi todas las oficinas. Siempre existe alguien que dispone del llavero general y que lo utiliza para ejercer su miserable cuota de poder. Si el falta a su trabajo, le complica la vida a todos, porque nadie tiene acceso a ninguna dependencia. Si se enojó con vos, te cierra con llave la puerta que justo vos necesitás. El dueño del manojo general es el único que tiene acceso a elementos fundamentales y vitales como el azúcar, la yerba, el café y las galletitas, y por supuesto... come solo y encerrado bajo llave. También tiene las llaves que guardan el papel higiénico, los útiles de oficina y que conoce los números de la combinación de la caja fuerte. Su llavero es su cetro, es el símbolo que le otorga el poder. También existen aquellos que disponen de llaves para ingresar, solo, en un determinado sector, poder que también ejercen en forma discrecional, invitando a su sector a otros personajes compatibles con el.  

           Con el tiempo las llaves fueron evolucionando. Cambiaron sus diseños y sus formas, ofrecían cada vez mas seguridad y algunas hasta se hicieron numeradas y, supuestamente, son inviolables. Pero conozco a personas que lograron abrir este tipo de puertas con cerraduras numeradas, utilizando el viejo truco de la tarjeta, que tantas veces se vio por televisión. 

           La electrónica irrumpió en el mercado de las llaves y aparecieron las cerraduras codificadas. Los creadores de software diseñaron un tipo de llave que denominaron ´password´, que es la clave que algunos programas tienen para poder ingresar en el. Esta llave también se convirtió en un factor de poder, y quien lo ejercía era el que conocía ese password. El que conoce el password es el que maneja la computadora y el resto no tiene ningún acceso a la máquina. Es así como el disco rígido se convirtió en el ámbito reservado en el que se mueven solo ´algunos elegidos´, los que además de desentrañar los mitos de la computación, disponen del manojo de llaves (o de claves), para ocultar la información de miradas indiscretas. Al principio los passwords no eran nada originales y podían ser fácilmente violados, ya que la escasa creatividad de quienes lo colocaban los hacían recurrir al nombre de sus hijos, de su esposa, fechas de nacimientos o de aniversarios importantes. Cuando se dieron cuenta de que todo el mundo los conocía, comenzaron a complicarlos cada vez mas.
Y cuando se creyó que la electrónica iba a terminar con la romántica pieza de metal que durante cientos de años fue utilizada para delimitar territorios, aparecieron los Hackers, esos modernos cerrajeros informáticos, que también (tal como los ladrones de cajas fuertes) son considerados como una especie de Robin Hood. 

           Para el chico que por primera vez recibe las llaves de su casa, este hecho representa todo un acontecimiento de vida. En años anteriores esto valía toda una ceremonia, en la que se consideraba que el ´chico´ se transformaba en un ser responsable. Y Saturno también es la responsabilidad. 

           También estamos cansados de ver en concursos televisivos en los que se entregan departamentos o autos, que lo que se entrega en realidad es la llave. Es un hecho simbólico que hace que la llave se transforme en un objeto que puede dar paso a la fortuna. 

           El que tenía la llave del cinturón de castidad ejercía, por un lado, su poder y autoridad sobre la mujer en cuestión, y por otro lado era el único en disfrutar del ´premio´ que esa llave encerraba. 

           Un hecho simbólico importante en la vida de todo ser humano, es ese momento trascendental en que un amigo le presta a otro, que está ´de trampa´, la llave del departamento. Ese amigo pasa a convertirse en incondicional, porque comparte un secreto de nuestra intimidad, y comparte a la vez un símbolo: una llave. Este hecho se hace mucho mas importante cuando una mujer nos dice: ´...para que no me esperes afuera si no estoy, o para que no te canses de tocar timbre si me estoy duchando te hice una copia de la llave... vení cuando quieras (y remarca en forma insinuante esta última frase)...´. Por supuesto que las mujeres tampoco quedan al margen de esta historia y en muchas oportunidades es una amiga la que les brinda este adminículo. No nos olvidemos, tampoco, de la desesperante sensación de desprotección y desamparo que tenemos al perder una llave.  

           Por todo lo que significan, las llaves tienen un importante significado simbólico, y se entiende entonces que sean utilizadas como factores de fuerza o de poder en innumerables ceremonias mágicas e iniciáticas. En muchos casos, el círculo mágico dentro del cual los brujos practican sus rituales, cuentan con el símbolo de una llave. El hecho de enterrar una llave significa para muchas personas, el tratar de enterrar una historia en forma definitiva, o enterrar un pasado, y quienes recurren a la magia negra saben que con la llave de una persona pueden influir notablemente en su vida. 

           Las llaves se dejan debajo de las macetas, en una ventana, debajo de los felpudos o debajo de alguna piedra. Las llaves encierran misterios, secretos guardados durante años, libertades y deseos; y podemos, a través de ellas y su simbolismo, encerrarnos en las tinieblas de nuestros temores o ejercer la magia de derribar todas las barreras. Pero no pierda de vista una cosa... las llaves del cielo solo las tiene San Pedro y él, también, ejerce su cuota de poder.